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@Atleti
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El 31 de octubre de 2017, hace algo más de un mes, el Atlético empataba ante el Qarabag. Este 1-1 en el Wanda Metropolitano prácticamente nos deja fuera de la Champions League 17-18. Con ese resultado, se alargaba una racha de seis empates en los últimos siete partidos oficiales. Todos estos duelo venían acompañados de un juego aburrido, anodino, en el que apenas se creaban ocasiones.

El equipo estaba rodeado de un mal ambiente extrafutbolístico por las salidas de tono del clan Griezmann y por los rumores sobre salidas de jugadores tanto en el mercado de invierno como al final de temporada. Tras ese encuentro, parece que se encendieron todas las alarmas por estar casi fuera de la Champions y por estar bastante alejados del líder en la Liga. Como no podía ser de otra manera, todo el mundo despotricaba de lo mal que lo estaba haciendo el equipo, y el hincha colchonero empezaba a mostrar su malestar en la grada.

Con todo lo malo que supuso ese fatídico empate ante el Qarabag, puede que este partido haya supuesto un punto de inflexión antes del parón navideño. A partir de aquí, nuestro equipo ha ganado cinco de los seis partidos oficiales disputados, empatando con el supuesto equipo del señorío. El juego del equipo ha experimentado una notable mejoría. Un mes después, todo el mundo habla de lo bien que se está jugando, de la recuperación de Griezmann… Y todo gracias a que el pasado sábado se acaba remontado el partido ante la Real Sociedad.

Somos los mismos de siempre

Hace un mes éramos los más malos de la galaxia. Ahora, un mes después, vamos a ganarlo todo. Pero ni entonces éramos tan malos ni hoy somos tan buenos. Somos los mismos de siempre, con nuestros defectos y con nuestras virtudes. Visto lo visto en el último mes, y antes del decisivo último partido de la fase de grupos de la Champions entre la Roma y el Qarabag (parece mentira, pero todo depende de un partido que no jugamos), es momento de hacer autocrítica.

Esta autocrítica a lo primero que lleva es, una vez más, a enjuiciar el sistema de juego del equipo. Desde que llegó Simeone, la mayoría de las primeras partes de nuestros partidos acaban siendo un suplicio y una desesperación para el aficionado. Desde el punto de vista del aficionado, vemos como, partido tras partido, se tiran las primeras partes con un juego especulativo, sin crear ocasiones y pretendiendo desgatar al rival. Casi siempre, estas primeras partes acaban con empate a cero.

Todo cambia tras el descanso

En la segunda parte, el equipo toma las riendas, se vuelve más ofensivo, crea ocasiones. Así hasta que se logra el gol, momento en el cual el equipo da un paso atrás. Entonces viene la presión y ofensiva del equipo rival. El problema está en que los rivales ya nos tienen tomada la matrícula. Si se adelantan en el marcador, toca remontar y sufrir. Y, si nos adelantamos nosotros, ese paso atrás algunas veces ha supuesto que se termine empatando el partido.

Esta historia se repitió una vez más el sábado pasado ante la Real Sociedad. El Atlético de las primeras partes veía el tiempo pasar. Así hasta que, en el minuto 30, el equipo vasco marcó el gol (no es este el lugar en el que valorar si era o no penalti, aunque para mí no lo fue). En ese momento, antes de lo previsto, tuvo que aparecer el Atlético de las segundas partes. Esta vez salió bien.

A partir del 0-1, el equipo se puso a jugar al ataque, a crear ocasiones. No sin sufrimiento, casi acabando el partido, se marcó el 2-1. Victoria sudada pero merecida. Además, gracias a los pinchazos de los demás, la jornada acabó mucho mejor de lo esperado. Todo esto pone de relieve que el equipo, cuando quiere, se pone a jugar y crear ocasiones. No hace falta jugar a desgastar al rival en los primeros 45 minutos.

Ahora, a solo 6 puntos del líder

Siguiendo con la reflexión, creo que, aunque el equipo ya se ha entonado y encontrado la línea a seguir, quizás sea demasiado tarde. Por un lado, aunque ahora estamos a solo 6 puntos del líder, hemos llegado a estar a 10 puntos. Se ha recortado la distancia, lo que está muy bien. Pero no podemos permitirnos fallar más. Con nuevos tropiezos, volveremos a alejarnos. Ahora es el momento de la verdad.

Por otra parte, qué decir de la Champions. No haber ganado en casa al Qarabag, salvo milagro, nos dejará fuera de la competición. Eso sí, si se produce el milagro, todos nos vendremos arriba y diremos que este es el año. Al acabar el partido contra la Roma, mi hijo (que estaba en casa) me envió un WhatsApp diciendo que, si se acaba pasando a octavos, ganamos la Champions League. Lo que hace la juventud y mantener tan intacta la ilusión. Ahora más que nunca.

Lo positivo de todo esto es que sigue viva la filosofía del Cholismo. Pese a cómo estábamos hace un mes. El Cholo siempre ha dado la cara y confiando en los jugadores. El “nunca dejes de creer” está más vivo que nunca. Y si el Qarabag no ayuda a que se cumpla el milagro, no por eso habrá que bajar los brazos. Habrá que seguir creyendo y luchando hasta el final en todas las competiciones. Si una cosa está clara es que el equipo es el de siempre y que, mientras haya opciones, aunque sean mínimas, siempre estará ahí dando la cara. Y la afición también estará apoyando y alentando a nuestros jugadores.

Charleeeeeti

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