Lo de Griezmann es un escándalo: alterna el frac con el mono de trabajo

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Griezmann escandalo
@atletico

Es un escándalo lo de Griezmann. Lo cantaría Raphael o cualquier seguir rojblanco. Se ve partido a partido. ‘El Principito’ tiene buen fondo de armario. Tan pronto se pone el frac como el mono de trabajo durante los 90 minutos. Se pone de gala o de sport. No se esconde. No pasa desapercibido. Marcando tendencias. Tan pronto le ves lucir palmito marcando un gol o asociándose con Koke, Diego Costa o el que sea. Como no caérsele los anillos a la hora de arrimar el hombro en defensa. O sea, currando como el que más. Presionando a un rival, pegándose una carrera para frenar el ataque de un rival, achicando balones. Metiendo el pie. En conclusión, no se reserva. Griezmann no se pone el cartel de estrellita. Lo da en el campo.

En La Rosaleda lo volvió a hacer. Mostró su compromiso. Por un lado, con su gol. Por otro, con el trabajo. Antoine mostró su dualidad. A los 39 segundos anotando el 0-1. A los 63 minutos pegándose un carrerón desde su propia área hasta la del Málaga. Un escándalo. Se le vio centrado, motivado. Entregado en cuerpo y alma para la causa rojiblanca. Una pena que fuera del terreno de juego no lo esté. Que tenga en la cabeza y entre ceja y ceja el tener que irse. Que su ciclo en el Atlético tenga que acabar en el verano de 2018. Que su hambre de títulos no los pueda saciar vestido de rojiblanco. Mientras, eso le ha penalizado para una parte de la hinchada colchonera.

Un escándalo de futbolista

Nadie es imprescindible. Quizás, en el Atlético, el único que no lo sea pueda parecer que sea El Cholo. Pero Griezmann es que el marca las diferencias en el campo. No solo por sus goles. Es un escándalo de futbolista. Mientras, la creme de la creme del fútbol europeo lo sabe. Los 100 millones que cuesta es ‘pecata minuta’ viendo lo que hay en el escaparate. Un dinero que el Atlético podrá disponer para reforzar el equipo en su momento. Cuando se concrete su marcha. Una pena que se le marche un escándalo de futbolista. Mientras llegue ese momento no queda que seguir disfrutando viéndole con el frac y el mono de trabajo rojiblanco.

 

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