¿Por qué no nos hemos animado a ir a Lyon?

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entradas lyon

Ya queda poco para que nuestro Atleti dispute una nueva final europea. Será la quinta final en 8 años. Esta vez, de nuevo se jugará en Lyon. La anterior final en Lyon fue en 1986 (hace 32 años). No es este el momento de recordar esa final, que ya he recordado en otras ocasiones. Pero llaman la atención algunas diferencias entre las dos finales.

La primera diferencia es el campo. Tratándose de la misma ciudad, las dos finales se juegan en campos diferentes. En 1986, el campo fue el Estadio Gerland con capacidad para cerca de 42.000 personas. Este campo fue la casa del Olympique de Lyon hasta mayo de 2016. Desde entonces, su nuevo campo es el Parc Olympique de Lyon, con un aforo para cerca de 60.000 espectadores. El antiguo Estadio de Gerland se utiliza ahora para el equipo de rugby de la ciudad.

La segunda diferencia es la competición. En 1986 la final disputada fue la de la competición disputada como la Recopa. Esta competición la jugaban los ganadores de los torneos de copa nacionales. Hoy en día, el ganador de la copa, lo que juega es la Europa League (salvo que se haya clasificado para la Champions). Curiosamente, la final que ahora vamos a disputar es precisamente la de la Europa League.

Una tercera diferencia es la de las entradas puestas a disposición del Atleti. En 1986, la final de Lyon fue un auténtico desembarco rojiblanco. El Estadio Gerland, era todo rojiblanco. No sé calcular cuántos rojiblancos estuvimos ahí, fuimos más de 20.000 atléticos. Tanto es así, que el tifo de nuestra próxima final será un homenaje a la afición que se desplazó en 1986. Para la final que vamos a jugar ahora, la UEFA solo nos ha concedido algo más de 11.500 entradas. Jugándose ahora la final en un campo con un aforo de 20.000 personas más que la final jugada en 1986, se nos ha dado la mitad de las entradas dadas entonces. Si esto llama la atención.

El Atleti no ha agotado las entradas

Hasta aquí todas estas diferencias son sobre cuestiones meramente organizativas. Pero hay una cuestión que destaca sobre todas las demás y que me ha llamado poderosamente la atención. Es la poca pasión que ha despertado el desplazamiento entre los Atléticos. Como ya he dicho, en 1986, la afición se desplazó en masa a Lyon. Para esta nueva final, serán “solo” unos 10.000 aficionados los que se desplacen a la ciudad francesa. Por primera vez en mucho tiempo, el Atleti no ha agotado las entradas que le ha concedido para una final. Se han quedado sin vender cerca de 1.200 entradas. La pregunta es, ¿qué ha pasado esta vez para no venderse todas las entradas?

Muchos motivos pueden haber influido. No creo que sea por la cuestión económica. Todas las finales jugadas desde 2010 tenían un coste elevado en tiempos de crisis, y se vendieron todas las entradas. Tampoco el que sea día laborable. Las finales de 2010 y 2012 también fueron en día laborable. Es una cuestión a pensar con calma. Lo que está claro, es que los aficionados rojiblancos estamos ansiosos por ver de nuevo jugar una final a nuestro Atleti. Para ver la final en las pantallas del Estadio Metropolitano, se han agotado las entradas iniciales y se ha ampliado el aforo a las gradas altas. Esto demuestra que los Atléticos tenemos pasión por ver a nuestro equipo. Pero habrá que estudiar por qué este desplazamiento no ha llamado la atención.

Charleeeeeti

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